Sin duda, un día muy triste para todos los que hemos crecido con ese sonido inconfundible de un tortazo con la mano abierta. El actor Bud Spencer fallecía a la edad de 86 años, según informaba su hijo Giuseppe.
Su nombre era en realidad Carlo Pedersoli y nació en Nápoles. Pero pensaba que con su nombre iba a ser difícil triunfar en el mundo del cine. Así que lo cambió por el de Bud Spencer, que hacía referencia a dos cosas que le gustaban: la cerveza Budweiser y el actor Spencer Tracy. En la primera película donde tuvo protagonismo, ya salía con quien sería su compañero más famoso, Terence Hill.
En 1967, los dos actores protagonizarían Dios perdona... yo no siendo el género del tipo 'spaguetti western'. Dicho film fue rodado en la zona de Almería, cuando estaba en auge las películas de este estilo. La química que había entre los dos consiguieron que se realizaran dos continuaciones más, tituladas Los cuatro truanes y La colina de las botas.
Pero la cinta clásica que les catapultó hacia la fama fue Le llamaban Trinidad, donde mezclaban el estilo del 'spaguetti western' con la comedia de sus golpes y peleas. El mejor ejemplo lo tenemos en el siguiente vídeo, que explica exactamente el tipo de fusión que consiguieron lograr Spencer y Hill.
Este estilo mamporrero que ellos hicieron tan famoso no solo se limitó al western. Más adelante, fueron saliendo películas ambientadas en la época de los 70 y 80. Como ejemplo tenemos Y sino, nos enfadamos, otra película que fue rodada en España y Roma. De hecho, podemos ver algunos actores españoles como Luis Barbero, Emilio Laguna y Manuel De Blas.
Igualmente, tuvo su carrera en solitario pero sin cambiar el estilo que le hizo tan famoso. Las películas de Aladino, Bombardero, Puños Fuera o El sheriff y el pequeño extraterrestre son toda una muestra de sus tortazos y golpes en solitario. Cada película tenía su propio guión, tocando varios géneros como la ciencia ficción o de acción. Pero con el inconfundible golpe de Bud Spencer que le hizo tan popular en la década de los 80. De esta lista de películas, quizás la más conocida y entrañable es Banana Joe, cuya canción alguna vez hemos cantado en nuestra infancia.
Una última película que desde aquí queremos recomendar es Quien tiene un amigo, tiene un tesoro, donde también comparte protagonismo con Terence Hill. En este film, Bud Spencer hace el papel de patrón de un barco. Hill es un pequeño ladrón que ha encontrado el mapa de un tesoro escondido en una isla remota. Sus caminos se cruzarán cuando este último necesita un barco para viajar hasta la isla. Lo más curioso de todo son los piratas a los que tienen que hacer frente, que parecen sacados de la Ostra Azul
Poco más que decir sobre lo que fue Bud Spencer. Está claro que su estilo no es refinado y como actor no es que sea tan destacado como otros. Pero supo sacarnos muchas risas con escenas absurdas y diálogos sin sentido alguno. La mejor manera para despedirnos de él no es otra que un recopilatorio de sus golpes más famosos y volver a recordar con nostalgia esa forma de repartir leña tan única. Hasta siempre Bud y sigue repartiendo allá donde estés.
Alan Rickman ha fallecido a los 69 años, a causa de un cáncer, según ha podido confirmar su familia. El mundo del cine está de luto, y con mucha razón. Rickman no es uno de estos actores con una filmografía extensa, pero los papeles que realizó dejaron huella en los espectadores.
Empezaremos primero por uno de los últimos que realizó, que al mismo tiempo, es uno de sus personajes más famosos y conocidos. El profesor Severus Snape, de la saga literaria y de cine Harry Potter. Todo un reto para este actor británico, que esto último le daba un plus a su personaje.
Snape, que siempre estaba como profesor de Pociones pero que ansiaba dar la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. La dificultad de interpretarle radicaba en las múltiples facetas que mostraba en los libros. ¿Era un villano, un servidor de Voldemort, un agente encubierto o un agente doble? Rowling siempre jugó con todas esas facetas en los libros.
Rickman tenía que hacer un papel de villano, de un profesor harto de Harry Potter. Al mismo tiempo, debe mantener el secreto que guarda tras de sí. Hay momentos que se vuelven más predecibles, pero hay otros donde nos llevamos una gran sorpresa. Con las cosas a favor y en contra, Snape fue de los personajes más complejos que escribió la autora.
De ahí el reto que suponía realizar su interpretación. Pero Rickman había demostrado ya en el pasado ser todo un actor polifacético. Pasando desde los distintos géneros, como la acción y el drama, pasando también por comedias y románticas. Su experiencia en el mundo del teatro le valió de mucho para dar vida al profesor Snape.
Pero para los seguidores del cine, ya conocíamos el talento de Alan mucho antes de que se pusiera la túnica negra de Hogwarts. Ya no solo en la película de Sweeney Todd con Johnny Depp, sino bastante antes. En esta anterior, ya estaba muy metido en su papel de Severus.
Por ejemplo, le pudimos ver en Dogma realizando el papel del ángel Metatron. Una comedia de humor negro que satiriza bastante la religión, con toques de fantasía. Dos ángeles exiliados (Ben Affleck y Matt Damon) que harán lo que sea para volver al Cielo.
Ese mismo año, también le vimos en la cinta de Héroes fuera de órbita. El actor le había cogido el gusto a la comedia, y en esta disparatada versión de Star Trek con Tim Allen y Sigourney Weaver, le tocó hacer el papel con la personalidad más seria. La película es un espejo total de Star Trek, siendo Allen como Kirk y Weaver como Uhura. Pues a Rickman le tocó el más parecido al señor Spock y que tuvo sus momentos de diversión.
Como hemos dicho antes, el actor hizo muchos papeles, y ahora nos vamos con una de sus mejores interpretaciones. Difícil de calificarlo como villano, ya que aquí hablamos de una película de trasfondo histórico. Michael Collins, dirigida por Neil Jordan y protagonizada por Liam Neeson, nos contaba la vida de este líder revolucionario, del mismo nombre que la película.
El film se centraba en la guerra que mantenían Irlanda y Reino Unido por la independencia de la primera. Al actor Alan Rickman le tocó hacer el papel de Éamon de Valera, uno de los líderes más importantes por la independencia de Irlanda. Al mismo tiempo, fue también causante de la Guerra civil irlandesa de 1922. Toda una proeza y un sentimiento patriótico, siendo como dato curioso que Rickman era británico.
Michael Collins
Terminamos con dos de sus papeles como villano, uno más conocido que el otro. En la película de Robin Hood, príncipe de los ladrones, le vimos realizando el papel de sheriff en Nottingham, dispuesto a dar caza al escurridizo Robin Hood, interpretado por Kevin Costner. Aunque la película es muy básica en muchos sentidos, la actuación de Alan le valió para ganarse buenas críticas.
No es de extrañar, porque tres años antes había realizado uno de sus papeles más memorables y recordados por la mayoría de cinéfilos. Hans Gruber, el villano que se hizo con el Nakatomi Plaza y puso en aprietos al agente John McClane (Bruce Willis). Un hombre con clase, con un plan perfecto para dar el golpe de su vida. El secuestro del Nakatomi era la excusa perfecta para intentar abrir la caja fuerte.
El FBI y la policía se piensan que es un activista radical, un oprimido por la sociedad norteamericana que pide mejores condiciones para los suyos. Nada más lejos de la realidad, la intención de Gruber es tan simple como un robo. Aquí ya vimos a Rickman pudiendo interpretar las distintas facetas que un villano puede tener. El realizar un papel para esconder tus verdaderas intenciones.
Al mismo tiempo, la película 'Jungla de Cristal' nos dio uno de esos planos que jamás olvidaremos, y que tiene como protagonista a Hans Gruber. Sabemos que es un spoiler de la película, pero es este plano, este momento, con la música en aumento...se merece ser puesto como homenaje a Alan Rickman. Yippe-ki-yay, pal.