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miércoles, 22 de marzo de 2017

'La Bella y la Bestia', un nostálgico placer

El pasado viernes llegó a los cines uno de los estrenos más esperados del año: el remake live action de 'La Bella y la Bestia', protagonizado por nuestra queridísima Emma Watson, en el papel de Bella, y otros actores de renombre como Dan Stevens (Bestia), Luke Evans (Gastón) e Ian McKellen (Din Don). Quienes nos escuchasteis ayer en Radio Jove sabéis que le dedicamos un espacio de nuestra tertulia cinéfila, pero nos quedamos con tantas ganas de contaros más cosas que pensamos en dedicarle una extensa entrada en nuestro blog. ¡Y aquí estamos!
Escena del baile en el castillo encantado

A estas alturas sería extraño que no conociérais este maravilloso cuento de hadas. Aún así, vamos a contaroslo una vez más: La historia se centra en una joven campesina llamada Bella que vivió a finales del siglo XVIII en una pequeña aldea de Francia. Su padre, un conocido inventor llamado Maurice, se marcha a una feria anual de inventores con tan mala suerte de perderse, ser atacado por lobos y acabar refugiándose en un viejo castillo encantado.
El amo y señor del lugar, un príncipe hechizado con cuerpo de bestia, lo recluye en una celda a modo de bienvenida. Por supuesto, Bella corre en su búsqueda con ayuda de Phillip, el corcel de la familia, que ante lo sucedido corre despavorido hacia casa. A su llegada al lugar la chica decide intercambiarse por el viejo Maurice para salvarle la vida, pasando a ser ella la prisionera del monstruo. A partir de entonces, Bella descubrirá la maldición que afecta al lugar y sus habitantes y hará todo lo posible por ayudarlos. Además, con el paso del tiempo se dará cuenta de que bajo el egoísmo de la bestia hay un gran corazón.
Esta sinopsis nada tiene que ver con la leyenda original, mucho más oscura tanto en su desarrollo como en la moraleja final que plantea. La versión que nos ha llegado a través de Disney surge de la adaptación que hizo en 1756 Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, basada a su vez en la escrita por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve 10 años atrás. Aún así, nos encontramos con grandísimas diferencias; lo que permanece en cualquier caso es el transfondo crítico a los matrimonios de conveniencia.
Con respecto al remake de este año, podemos decir contentos/as que sí se acerca muchísimo a la película original que nos encandiló en la infancia, tanto en la forma de mostrarnos el desarrollo del cuento como en el carácter de los personajes, los entornos y la banda sonora. Sin duda, verla en el cine es una maravillosa forma de volver atrás en el tiempo y sentirse otra vez pequeño/a.
Fotografía del elenco, imitando a los protagonistas
Ellos sí que saben hypear al público.

La historia y los/as protagonistas
Una de las cosas que más nos ha gustado es que Bill Condon y su equipo se han molestado en introducir nueva información de los personajes que complica la historia. Así, nos encontramos ahora con revelaciones del pasado de Bella y de Bestia que nos permiten encontrar muchas similitudes entre ambos (a pesar de pertenecer a estratos sociales y lugares distintos). A su vez, también se descubre nueva información sobre el por qué de la maldición aplicada al servicio del castillo.
Pero no son estas las mayores sorpresas. Hay tres hechos que destacan sobre todos los demás: El primero, la relevancia que cobra LeFou, fiel acompañante de Gastón, al poseer una subtrama en la que Disney reafirma su homosexualidad y el amor que profesa hacia su compañero de aventuras. El segundo, la intensificación de la parte más feminista y desafiante de Bella, que en mucho se relaciona con la persona que le da vida en pantalla...; y el tercero, la inclusión de secundarios y extras negros/as para fomentar el respeto entre los más peques.


La ambientación
Otro punto a favor de esta nueva versión es que los escenarios en los que se desarrolla son extraordinariamente parecidos a los originales, y mucho más bellos. Todo se lo debemos agradecer a Sara Greenwood, encargada de trasladar los lugares de la película dibujada a la real. Por otro lado, también se basó en en la película de Jean Cocteau de 1946 para diseñarlos.
El techo y las torres del castillo encantado es una combinación entre el estilo barroco del palacio de Vaux-le-Vicomte y la arquitectura renacentista de Chambord. Por si os apeteciera ir a visitarlos para hacer la comparativa, el primero se encuentra junto a la ciudad de Maincy y el segundo, en la región del Loira; en ambos casos, al norte del país galo. Asimismo, los interiores son una mezcla del estilo de Versailles y la abadía alemana de Brunau.
Respecto a la aldea, fue creado desde cero por el equipo de la película, aunque la idea primera fue inspirarse en un lugar real como Conques o Noyers-sur-Serein. Se necesitaron 2.574 metros cuadrados para montarlo, por lo que se hizo dentro de un gran set en Shepperton, en el Reino Unido. Las ambientaciones exteriores fueron rodadas también en diferentes puntos de este país.

La banda sonora
¿Y qué decir de las canciones que acompañan a esta preciosa historia Disney? Para los más nostálgicos, la respuesta es sí: sí encontraréis todas las canciones del filme animado. Todos ellos cuentan con sus particularidades, nuevos arreglos que les sientan como un guante y complementan a la perfección la parte visual. No podía ser de otra forma teniendo en cuenta la participación de Alan Menken en el proceso creativo.

En cuanto a las novedades, son pocas pero muy buenas en casi todos los casos. El único fallo que podríamos sacar estaría en el tema '¿Cómo un instante se hace eterno?', de Maurice, pues llega al poco de terminar la canción de Bella y es totalmente prescindible. Al margen de este “error”, lo que nos ha sorprendido gratamente es el debut de Bestia en solitario ('Esperándola sin más'), transmitiéndonos la pena que siente por la marcha de su amada tras la mítica escena del baile. No solo acaba de dejar clara la evolución del personaje, sino que le da una fuerza tremenda a su nueva faceta enamoradiza, sensible y comprensiva. Os la dejamos aquí abajo... pero cuidadito, que da para lagrimones.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Carrie Fisher, la princesa guerrera de la galaxia

Star Wars IV: una nueva esperanza
Hoy debemos despedirnos de una actriz que realizó un importante cambio para una generación de jóvenes. La actriz Carrie Fisher nos deja a la edad de 60 años tras no poder superar el ataque cardíaco que sufrió el pasado día 23 en un avión.

Hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds, con la edad de 20 años realizó su papel más importante y por el que siempre la recordaremos: la princesa Leia Organa. George Lucas se fijó en ella para darle este papel que cambió el rol de damisela en apuros en el mundo del cine.

Leia representaba la fuerza y la determinación de la Rebelión contra el Imperio. No era una luchadora más, era una líder, una inspiración para aquellos que luchaban contra la opresión del Emperador y el temido Darth Vader.

Con aquellas simples palabras de "Ayúdame Obi-Wan Kenobi, eres mi última esperanza", cautivó a toda una serie de aficionados al cine y a la ciencia ficción. Mayores y pequeños, todos recordaríamos esas palabras. Remarcar también el excelente doblaje que se hizo en su día de esta película, porque con esa voz y entonación es como recordamos a Leia Organa.


Por desgracia, no todo fue bueno para la actriz Carrie Fisher. Tras su paso por la primera trilogía de Star Wars, su carrera de actriz no despegó. Fue el caso contrario al de Harrison Ford, que sí tuvo más éxito en Hollywood.

Sus interpretaciones en los siguientes años se quedaban en cameos o papeles más secundarios. Eso sí, cuando salía se notaba que no había perdido la calidad y nos invadía un sentimiento de nostalgia. Pudimos verla como esposa de Tom Hanks en No Matarás al Vecino o en breves cameos de Scream 3, Jay y Bob el Silenciosoen Austin Powers: Misterio Agente Internacional o no hace tanto en la serie The Big Bang Theory junto con el actor James Earl Jones (la voz en versión original de Darth Vader).

Sin embargo, una de sus apariciones más famosas fue en la película Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers) con John Belushi y Dan Aykroyd. Fue rondada entre El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi, en un momento donde la popularidad de Fisher era mayor. Pero eso no quita lo divertida que eran sus apariciones.


Pero si la actriz no pudo conseguir mejores papeles también era por sus adicciones a las drogas, sus problemas de bipolaridad y la relación con su madre. Con los años, la propia Fisher escribiría un libro semiautobiográfico, Postales desde el filo.

En 1990, el libro fue llevado al cine por el director Mike Nichols, donde Meryl Streep hacía el papel de Carrie Fisher y Shirley McLane el de su madre, Debbie Reynolds. La propia actriz se tomó con bastante humor todos los males de su vida, llegando incluso a representar un especial de humor en la HBO titulado Wishful Driking (Bendito Alcoholismo).

Aunque su carrera como actriz no era como ella esperaba, sí que se ganó una buena reputación como guionista ocasional y analista de guión. Por sus manos pasaron libretos como Hook de Steven Spielberg, Sister Act, Arma Letal 3, El chico ideal e incluso las precuelas de Star Wars.

En estos últimos años la hemos vuelto a ver en la gran pantalla gracias a Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza, y el pasado abril presentó su nuevo libro titulado The Princess Diarist. En este relata anécdotas y sucesos detrás de las cámaras en la primera película de Star Wars, como por ejemplo que tuvo un lío amoroso con Harrison Ford.

Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza

Su fallecimiento ha dejado muy tocado al mundo del cine. Muchos actores han mostrado sus condolencias a través de comunicados o por las redes sociales. Kathleen Kennedy, presidenta de LucasFilm, mandaba una carta donde expresaba su dolor y lo que siempre representó la Princesa Leia a toda una generación.

El director J.J. Abrams mandaba una carta por su cuenta de Bad Robot en Twitter, destacando la originalidad de Fisher y su forma divertida de afrontar los problemas. Otros actores como Mark Hamill, Anthony Daniels (C3PO), Billy Dee Williams (Lando Calrissian), o Gwendoline Christie (Game of Thrones) se sumaron para recordar a la actriz.





Nosotros queremos recordarla con esta pieza de John Williams, titulada Across the Stars. Siempre será la princesa guerrera que luchaba por los suyos. Ahora forma parte de las estrellas, forma parte de un legado que iremos transmitiendo con el paso de los años y de las décadas. Ahora ella es una con la Fuerza. May the Force be with you, princess Leia.

martes, 28 de junio de 2016

Vamos a dar tortas en honor a Bud Spencer

Sin duda, un día muy triste para todos los que hemos crecido con ese sonido inconfundible de un tortazo con la mano abierta. El actor Bud Spencer fallecía a la edad de 86 años, según informaba su hijo Giuseppe.



Su nombre era en realidad Carlo Pedersoli y nació en Nápoles. Pero pensaba que con su nombre iba a ser difícil triunfar en el mundo del cine. Así que lo cambió por el de Bud Spencer, que hacía referencia a dos cosas que le gustaban: la cerveza Budweiser y el actor Spencer Tracy. En la primera película donde tuvo protagonismo, ya salía con quien sería su compañero más famoso, Terence Hill.

En 1967, los dos actores protagonizarían Dios perdona... yo no siendo el género del tipo 'spaguetti western'. Dicho film fue rodado en la zona de Almería, cuando estaba en auge las películas de este estilo. La química que había entre los dos consiguieron que se realizaran dos continuaciones más, tituladas Los cuatro truanes y La colina de las botas. 

Pero la cinta clásica que les catapultó hacia la fama fue Le llamaban Trinidad, donde mezclaban el estilo del 'spaguetti western' con la comedia de sus golpes y peleas. El mejor ejemplo lo tenemos en el siguiente vídeo, que explica exactamente el tipo de fusión que consiguieron lograr Spencer y Hill.


Este estilo mamporrero que ellos hicieron tan famoso no solo se limitó al western. Más adelante, fueron saliendo películas ambientadas en la época de los 70 y 80. Como ejemplo tenemos Y sino, nos enfadamos, otra película que fue rodada en España y Roma. De hecho, podemos ver algunos actores españoles como Luis Barbero, Emilio Laguna y Manuel De Blas.

Igualmente, tuvo su carrera en solitario pero sin cambiar el estilo que le hizo tan famoso. Las películas de Aladino, Bombardero, Puños Fuera o El sheriff y el pequeño extraterrestre son toda una muestra de sus tortazos y golpes en solitario. Cada película tenía su propio guión, tocando varios géneros como la ciencia ficción o de acción. Pero con el inconfundible golpe de Bud Spencer que le hizo tan popular en la década de los 80. De esta lista de películas, quizás la más conocida y entrañable es Banana Joe, cuya canción alguna vez hemos cantado en nuestra infancia.


Una última película que desde aquí queremos recomendar es Quien tiene un amigo, tiene un tesoro, donde también comparte protagonismo con Terence Hill. En este film, Bud Spencer hace el papel de patrón de un barco. Hill es un pequeño ladrón que ha encontrado el mapa de un tesoro escondido en una isla remota. Sus caminos se cruzarán cuando este último necesita un barco para viajar hasta la isla. Lo más curioso de todo son los piratas a los que tienen que hacer frente, que parecen sacados de la Ostra Azul

Poco más que decir sobre lo que fue Bud Spencer. Está claro que su estilo no es refinado y como actor no es que sea tan destacado como otros. Pero supo sacarnos muchas risas con escenas absurdas y diálogos sin sentido alguno. La mejor manera para despedirnos de él no es otra que un recopilatorio de sus golpes más famosos y volver a recordar con nostalgia esa forma de repartir leña tan única. Hasta siempre Bud y sigue repartiendo allá donde estés.



lunes, 16 de mayo de 2016

Crítica de 'Capitán América: Civil War'


Esta nueva entrega de Marvel tiene un título de lo más confuso. Sí, es la tercera película del Capitán América, pero se centra mucho más en el grupo formado por Los Vengadores. Tiene el título de Civil War pero realmente no es una Civil War.

Aun así, hay que tener en cuenta que el universo de los cómics es amplísimo, y el MCU funciona de forma independiente a este. En los cómics, es el tema de las identidades secretas lo que genera el conflicto. Algo que no se puede realizar debido a toda la historia generada en las películas anteriores. Sin embargo, como film funciona mucho mejor que el título escogido. Esta Civil War es lo que pudo ser La Era de Ultrón

Es bastante más sorprendente de lo que al principio puedes llegar a pensar, pese a algunos fallos. Uno de ellos es su larga exposición en los personajes. Se puede explicar la situación con las propias actuaciones de los actores, sin tener que dárselo tan masticado al espectador. Ejemplo, las escenas de Visión y la Bruja Escarlata.

Sin embargo, al mismo tiempo, es en las relaciones entre los personajes donde está uno de los puntos fuertes de la película. Es, hasta el momento, la película de los Vengadores en la que más personajes principales aparecen, teniendo cada uno de ellos sus momentos de protagonismo, y quedando bien definidas sus personalidades. Esto se aprecia en cada escena, en los diálogos y los detalles. A destacar el debut de Black Panther y de Spiderman (muy divertido este último), y la aparición de Ant Man (aunque breve) también es digna de mención.

Luego está el plan del villano, muy cogido con pinzas. Un poco carambola todo, pero que funciona a la perfección en el impacto que debe realizar al espectador. Eso sí, a los fans más acérrimos de Marvel es posible que no les guste el cambio total que ha sufrido este villano. No se parece en nada al de los cómics, ya os avisamos.

Yo también lo era
Es posible que se haya hecho con intención referencial, pero probablemente resulte confuso para quienes conocían al personaje; mientras que llamarle de una manera o de otra no dice nada a la gente que no lo conocía.

Pese a estos fallos, Civil War funciona mucho mejor que La Era de Ultrón. Incluso está al nivel de Winter Soldier en lo que respecta al guión y realización. Aunque tenga un segundo acto bastante más pausado, cuya única escena a destacar es el aeropuerto, mejora con nota muy alta de cara al final del film.

Aquí está el punto más fuerte de Civil War. Encaja tan bien en el Universo creado por Marvel, de forma tan jodidamente espectacular que incluso hace buenas al resto de películas. 

Porque todo lo que ocurre en las películas de Iron Man, las del Capitán América y las dos de Los Vengadores, está conectado a Civil War. El enfrentamiento entre Rogers y Stark se ha realizado a fuego lento, con una precisión increíble. Todo lo que ha ocurrido anteriormente entre ellos dos son los pilares básicos de esta historia. Sin esta información, es difícil entender el conflicto entre ambos.

Porque Stark ya le tenía mucha manía al Capitán América antes incluso de conocerle. Cada decisión que le cuestiona “El Capi”, lo lleva siempre a un terreno más personal. Mientras que Rogers tiene unos valores y unas prioridades muy claras respecto al grupo, la filosofía de vida de Tony Stark siempre ha sido mucho más individualista. Algo que choca frontalmente con la rectitud que tiene Rogers.


Esto ya lo pudimos ver en la primera de Los Vengadores, y dicho conflicto iba madurando en La Era de Ultrón. Es lo mejor que tiene Civil War, que sigue por esa línea. Enlazando además con toda la historia de Winter Soldier y añadiendo nuevos caminos para la nueva Fase de Marvel.

Porque este film es el principio de la Fase 3, donde nos llegarán los nuevos personajes como Black Panther o Dr. Strange. Es la primera piedra de un camino al mundo de superhéroes, muy distinto a los anteriores. Al final de esta Fase se tendrá que hacer una valoración, pero el camino tomado por Marvel parece el más lógico tras todo lo que han creado.



domingo, 17 de abril de 2016

Crítica de 'Los Odiosos Ocho' (The Hateful Eight)


Estamos ante uno de los últimos trabajos del director Quentin Tarantino. Conocido por su estilo y su forma de ser, que no deja indiferente a nadie. Se podría decir que Los Odiosos Ocho consigue el mismo efecto. Incluso es difícil situarla en un género en concreto. ¿Es un western o un thriller? pues digamos que tiene un poco de todo, lo que la convierte en algo singular.

Es una película que marcará al espectador, para bien o para mal. Muy difícil situarla en un término medio por todo lo que lleva encima. De primeras, si alguien espera ver algo parecido a Malditos Bastardos o Django Desencadenado, pues entonces muy difícil que le guste esta película.

La octava cinta dirigida por Tarantino es más un regreso a sus primeros film's, como Reservoir Dogs o Pulp Fiction. Por tanto, se desmarca totalmente de sus anteriores películas y volvemos a un escenario con un estilo más "tarantino", por así decirlo.

El guión del film es bien sencillo. Vemos una diligencia atravesando las montañas de Wyoming, con una tormenta de nieve. En su interior, está el cazarrecompensas John Ruth junto con una criminal, Daisy Domergue. Viajan al pueblo de Red Rock, donde Ruth la entregará a la justicia.


Pero por el camino, iremos viendo aparecer distintos personajes, que han sido sorprendidos por la tormenta de nieve. Uno de ellos es otro cazarrecompensas, Marquis Warren; y el otro es un renegado del sur, Chris Mannix. Casualidad que este último viaja a Red Rock porque es el nuevo sheriff del pueblo. Al mismo tiempo, nos irán datos para situar la historia de forma cronológica. En este caso, nos situamos unos años después de la famosa Guerra de Secesión de EEUU.

La tormenta cada vez es peor, así que tienen que parar en La Mercería de Minnie. Una cabaña que sirve de parada para los viajeros, donde pueden descansar, comer algo y tomarse un café. Allí les esperarán el resto de personajes del film, cada uno con su historia.

Es aquí donde la película tiene su punto fuerte. Vamos viendo la presentación de cada uno de ellos, en un evento de "desengranaje". No nos cuentan su vida de golpe, sino que la vamos descubriendo, a través de un camino marcado por el director. Cuando estamos subidos en la diligencia y cuando llegamos a La Mercería de Minnie. Es aquí donde descubrimos el motivo del título, Los Odiosos Ocho.

Tarantino rescata un estilo que usó mucho Alfred Hitchcock, además de distintas referencias a otros film's del estilo Cluedo, La Cosa de John Carpenter. De hecho, veremos más de una referencia a esta última película por parte del director. La esencia de los personajes, la tensión que se palpa en el ambiente o el estar atrapados por una tormenta de nieve.


He aquí lo curioso de la película, la mayoría del tiempo transcurre dentro de la cabaña, en un espacio cerrado. Algo muy raro, porque el director quiso usar la cinta de Ultra Panavisión de 70 mm. Esta cinta se usaba más para planos de exteriores en películas del oeste. Como por ejemplo, planos donde se veía la carga de la caballería o la llegada de los indios. Es un poco extraño usar este formato para planos de interiores.

Pero el efecto conseguido es extraordinario. La cabaña parece "mucho más grande" y da un aire como de amplitud, de espacio. Por hacer un símil, podríamos decir que se asemeja a una obra de teatro. Se añade también otro efecto usado en el teatro. El tiempo de película es casi el tiempo real. Las más de dos horas y media que tiene el film es para contarnos lo que ocurre durante una tarde. Esto puede confundir al espectador y es un arma de doble filo.

Personalmente, a mi me da más sensación de realismo, porque es una historia que perfectamente podría suceder. El efecto negativo es que puede producir pesadez si no se lleva bien. Mantener al espectador en vilo no es nada fácil si decides hacerlo de esta manera. Se cae en el error de que la película avanza, pero no sucede nada.

Es uno de los inconvenientes que ha tenido Los Odiosos Ocho. A mucha gente se le ha hecho larga y pesada, justamente por el tema del transcurso en tiempo real. Si luego sumas que el estilo Tarantino no es de tu agrado, pues casi seguro que el film no te gustará. Es su punto más negativo, sin duda, está dirigida a un público muy específico.

En el apartado técnico, la película no tiene rival. La fotografía, los colores y los planos son una delicia, una obra maestra. Todo está muy bien cuidado, al igual que los vestuarios y el decorado de la cabaña. Otro punto fuerte a añadir es su banda sonora de Ennio Morricone, ganador del Óscar por Mejor Banda Sonora. El tema principal es potente, aunque es cierto que no se asemeja a otras partituras de Morricone.


Lo único malo de la banda sonora es que, fuera de la película, deja de funcionar. Se adapta perfectamente a las imágenes, a la historia, a esa gran calidad en la fotografía y en los detalles. Pero fuera de ella, pierde parte de su encanto. Podemos notarlo con la canción de Neve. Con la ausencia de los efectos de nieve, los sonidos de la tormenta, pierde algo de su esencia.  

En las interpretaciones, hay de todo un poco. Los actores más principales hacen un papel muy bueno. Kurt Russell, Samuel L. Jackson y Jennifer Jason Leigh son el trío destacado. Mención especial para la actriz. Su nominación a los Oscars es más que merecida, y es sorprendente que no se llevara el premio. También a destacar Walton Goggins porque es magistral lo que consigue hacer con su personaje.

Para cualquier seguidor del estilo Tarantino o cualquiera que tenga intención de comenzar como director de cine, Los Odiosos Ocho es de visionado obligado. Podrá gustar o no dicho estilo, pero es innegable el sentimiento y devoción que le ha puesto el equipo a este film.

martes, 12 de abril de 2016

Crítica de 'El Puente de los Espías'


Película que estuvo nominada en los Oscars de esta pasada edición, y que ganó una estatuilla a Mejor Actor de Reparto. Eso sí, estamos ante un film que quiere repetir fórmula. Steven Spielberg de director, Tom Hanks como actor principal, tiene parte de thriller y suspense, tiene relación con una "guerra" (en este caso, la Guerra Fría)... El espectador puede tener esa sensación de déjà vu por otras películas que cumplen estos requisitos (La Terminal o Atrápame si puedes). Pero, a diferencia de los otros films, El puente de los espías (Bridge of Spies) funciona bastante bien.

Tiene sus fallos, pero también tiene mejores aciertos. Empezamos primero explicando un poco quién es Rudolf Abel, interpretado por Mark Rylance. Sin duda, el comienzo es lo mejor que tiene la película, puesto que nos presentan a Abel simplemente con imágenes. Nada de palabras, nada de voz en off, solo imágenes de su día a día.

Por lo que vamos viendo, es obvio que Abel es un espía. En ese momento, el FBI lo apresa y es acusado de espionaje. Ahora es cuando entra en escena Tom Hanks, que interpreta al abogado James Donovan. Ya que toda persona merece un juicio justo, a Donovan le toca ser el abogado defensor de Abel.

Por supuesto, todo el juicio es un circo y nadie se lo toma en serio. Ni siquiera el propio juez. Antes de empezar el proceso, ve a Abel como culpable de traición. De ser así, sería sentenciado a la pena capital. El abogado Donovan intenta que dicha sentencia no ocurra, aunque él sabe muy bien que Abel es un espía.


Por otro lado, entiende los sentimientos patrióticos de Abel. Sólo sirve a su país (en este caso, a la URSS) y ellos mismos también tienen espías en Rusia y en la República Democrática Alemana. Entiende que lo hace por su país, para protegerlo, como los propios americanos. Entre los dos se va estableciendo una amistad y respeto mutuo.

Por parte de Abel, ve en Donovan un hombre íntegro, un Stoikiy muzhik que ve las cosas sin prejuicio alguno. Comprende su situación, poniendo en riesgo su reputación y a su familia. Por aquellos años, tener amistad o relación con algún comunista era visto como una traición a Estados Unidos.

Al mismo tiempo, vemos una historia paralela, la del piloto Francis Gary Powers. Los americanos han diseñado un avión capaz de volar a mayor altitud para que sea más difícil detectarlo. La misión de estos pilotos es la de fotografiar bases militares de la Unión Soviética. En un vuelo de reconocimiento, Powers es alcanzado por un misil y apresado por las fuerzas comunistas.

Para recuperar a Powers, el gobierno de los Estados Unidos plantea un intercambio de prisioneros, en la zona de Alemania. Para negociar el intercambio, mandan a Donovan con la intención de conseguir algún tipo de acuerdo. En este momento, el film va un poco cuesta abajo.

Mientras que al principio, veíamos que la atención se centraba en Abel y la vida de Donovan, luego pasamos al tramo de Alemania. Aquí tendríamos que ver las complicaciones por las que pasa Tom Hanks, pero le falta algo. No muestra esa inquietud, no muestra que Donovan se sienta amenazado o se esté jugando algo más para conseguir el intercambio. Es más, incluso allí está más seguro que en su propia casa, porque sus vecinos y amigos lo han tachado de traidor por ayudar a Abel.

Justo coincide con la ausencia de Mark Rylance, que pasa a un segundo plano y apenas sale en pantalla hasta el tramo final. Todo el peso de la película recae en Tom Hanks, pero por alguna extraña razón, no consigue levantarlo. Es más que posible por la limitación que tiene su personaje y sus saltos de un lado a otro. No es de extrañar que Rylance ganara el Oscar.


El final no es que sea muy sorprendente, es algo que sabes que va a ocurrir y tampoco es impactante. Pero cumple, no decepciona ni deja mal sabor de boca. Como reflexión final, vemos la conexión entre Donovan y una escena a mitad de película, cuando estaba en Alemania. Esta escena que ocurre y que él mismo presencia, es lo más increíble de la película. Por lo que muestra, por la realidad que describe y la forma de estar rodado. Es en ese momento cuando dices "Míralo, ahí está Spielberg."

Por desgracia, sólo tienes esa sensación en el escaso minuto que dura ese momento. Es una pena que el resto del film no mantenga ese nivel. No es de las mejores películas de Hanks. No es de las mejores películas de Spielberg. Pero no te deja mal cuerpo ni con la extraña sensación de quedarse a medias. Cumple con su cometido.

Para terminar, os dejamos un enlace a una de las canciones del film, realizada por el compositor Thomas Newman. Música relajada, tirando a clásica, aunque esta pieza tiene una fuerza más sentimental, pues llama al regreso de tu hogar. Un lugar que echas de menos cuando estás fuera mucho tiempo.

lunes, 28 de marzo de 2016

120 Años del Nacimiento del Cine. 1916-1925


David Griffith innovó en las primeras décadas del cine como nadie había hecho. Creó, entre otras cosas, los primeros flashbacks, travellings, desenfoques o panorámicas. Llegó también a utilizar la iluminación con fines dramáticos, algo hasta entonces nunca visto.

Y entonces nació el Star System, una forma de construir las películas en torno a los artistas, algo que hizo que actores y actrices de la talla de Gloria Swanson, Charles Chaplin o Buster Keaton se convirtieran en grandes mitos.

El Slapstick se convirtió en el género más destacado, y es que el cine cómico hacía que la gente se olvidase de sus propios problemas y acudieran en masa al cine. Mack Senté fue uno de los grandes directores de la época, además del descubridor de Chaplin o Harold Lloyd.

Y es que en EEUU el cine tuvo un éxito sin precedentes, más que nada por que llegaban muchos inmigrantes y era una forma de aprender el idioma.

Nueva York era la principal ciudad cinematográfica, pero debido a que Edison denunció a los creadores del cinematógrafo, los costes se encarecieron y algunos directores independientes como Cecil B. de Mille y Mack Senté decidieron buscar nuevas localizaciones más baratas.

Así, se fijaron en un pequeño pueblo de la costa oeste, Hollywood, donde el clima era soleado y los recursos más baratos. Hollywoodland, que así se llamaba antes de que las letras Land cayesen del letrero, se convertiría para siempre en la Meca del Cine.


La década de los años 20 se convirtió en la época dorada del cine mudo americano, creando un lenguaje hasta entonces nunca visto, como en el caso de Griffith.

Pero no sólo en EEUU, también en Europa se creó un cine innovador, y es que a causa de la 1ª Guerra Mundial aumentaron los costes de producción, por lo que en algunos países europeos, las películas marcaron el inicio de un gran periodo con una influencia de estilos marcados siempre desde el expresionismo en el caso de Alemania o el realismo, en el caso de los sóviets.

Sería así el caso de Sergéi Eisenstein, en la antigua Unión Soviética, con El acorazado Potemkin, inventando el montaje de atracciones, que consistía en la mezcla de imágenes impactantes para provocar una respuesta emocional en el espectador.




Alemania se basaría en el expresionismo, dando así prioridad de lo subjetivo a lo real.

Y es que la Bauhaus en la Alemania de Weimar innovó en fotografía y diseño gráfico desde este campo.
Pondrían mucho énfasis en la iluminación (sobretodo en el claroscuro), además, deformaban la realidad.

Un ejemplo es Nosferatu de Murnau o Metrópolis, de Fritz Lang, que acabarían creando escuela en el cine estadounidense con su temática.

Un poco más tarde, también Francia tuvo su gran inicio en el cine. En este caso los autores trabajarían más el impresionismo, apostando así por una puesta en escena y unas técnicas innovadoras.

CT Dreyer era danés pero trabajó mucho en el país galo y se convertiría, gracias a La Pasión de Juana de Arco, en uno de los mejores directores de la historia de Francia, catapultando a Reneé Falconeti a ser nombrada una de las mejores actrices del cine mudo.

Como cada mes, desde Lo Que Faltaba queremos recomendaros un par de películas para que entendáis un poco esta década.

Nuestras recomendaciones, de entre las muchas que haríamos, son El acorazado Potemkin, de Eisenberg, y El Gabinete del Doctor Galigari, de Robert Wiene.


Ninguna de las películas es estadounidense, y es que de eso se trata. Creemos que nuestro cine ha sido discriminado siempre por el gigante de Hollywood, y visionar por donde empezaron es una buena forma de entender todo lo maravilloso que tiene el cine europeo.




domingo, 20 de marzo de 2016

Películas para el Día Mundial de la Felicidad


Inside Out (Del revés)

Una de las últimas películas de Disney-Pixar y que se llevó el Oscar a Mejor Película de Animación. Aquí vemos las distintas emociones básicas, que en su día catalogó el psicólogo Paul Ekman, como dirigen nuestro cuerpo. Se centra en la vida de Riley, una niña que la vamos viendo crecer. Pero la protagonista no es ella, sino los sentimientos que 'tiene dentro de su cabeza'.

Alegría es la que dirige a las demás emociones e intenta que Tristeza no tenga tanta presencia. Cuando Tristeza toca el panel de mandos, Riley se pone triste. Cuando Alegría y Tristeza salen del Centro de Mandos por accidente, veremos que las demás emociones intentan solucionar los problemas de Riley a su manera. De mientras, Alegría y Tristeza se irán conociendo más, enlazando una amistad entre ellas.

La conclusión final es que Alegría se da cuenta de la importancia de Tristeza. Pese a ser una emoción negativa, es también necesaria para la madurez de Riley y para encontrar la felicidad. Porque a veces, cuando más Tristeza tenemos es cuando podemos ver un rayo de Alegría. Las dos emociones suponen como el 'Yin y el Yang' de la existencia. Son opuestas, pero deben existir para que aprendamos a valorar más las cosas en la vida. Cuando buscamos la felicidad, también nos encontramos con la tristeza y el dolor. Esto es lo que nos enseña Inside Out.


Invictus:

Con los actores Morgan Freeman y Matt Damon, y dirigida por Clint Eastwood, este film nos muestra parte de los hechos ocurridos en Sudáfrica durante los años 90. Con la abolición del sistema apartheid y el nombramiento de Nelson Mandela como presidente de Sudáfrica, el país se encuentra muy dividido.

Mandela sabe que debe unir al pueblo, dando igual el color de su piel. Para ello, usará la Copa Mundial de Rugby y al equipo de los "Springboks", con el objetivo de traer la felicidad a su nación. La dificultad es muy alta ante el odio y el medio que han sucumbido durante más de 50 años el país de Sudáfrica. El propio Mandela fue encarcelado por luchar contra ello.

Por eso mismo, sabe lo complicado que es dejar a un lado la venganza y busca, a través del deporte, unir a los suyos. La alegría a veces nos queda oculta tras el odio, y solo los que son capaces de perdonar pueden conseguir alcanzarla. Mandela supo ver de qué manera podía la gente dejar su odio a un lado y unirse como nación. 


Mejor... imposible



Mejor... imposible es una película protagonizada por Jack Nicholson (ganador del Oscar al Mejor actor), Helen Hunt (ganadora del Oscar a la Mejor actriz), y Greg Kinnear. Jack Nicholson interpreta a Melvin, un escritor con muchas manías, y es la última persona del planeta que te gustaría tener como vecino. Melvin es un hombre de fijas costumbres. Todos días acude a comer al mismo restaurante donde trabaja Carol (Helen Hunt). Y en su mismo edificio vive Simon (Greg Kinnear), un artista homosexual que tiene que sufrir diariamente su homofobia. Todo esto cambia el día en que Melvin debe hacerse cargo del perro de Simon, a pesar de que no le gustan los animales.

El principal elemento de la película es la enfermedad del personaje de Jack Nicholson. Padece un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), una enfermedad que afecta sobretodo a la conducta. Algunos ejemplos de ello son por ejemplo la obsesión por la higiene o por el orden. Y son estas obsesiones las que dificultan a la persona que la padece alcanzar la felicidad.

Finalmente, el protagonista de esta película se da cuenta de que la felicidad no se encuentra aislándose uno mismo del resto del mundo. El ser humano es así, y siempre busca algún tipo de relación que sea satisfactoria, ya sea una amistad, una relación de pareja o una mascota, que en este caso es el perro de Simon, al que Melvin debe cuidar, y eso es algo que conseguirá ablandarle. Todo esto es narrado con un tono mordaz y muy divertido a la vez, llevado de una forma muy inteligente.


Amelie

Amélie es una chica de 22 años muy diferente a todas las demás. Ella, que ha visto como su adorado pez de colores desaparecía por la alcantarilla o a su padre dedicando toda su vida a un gnomo de jardín, descubre que sorprender a los que la rodean anónimamente es lo que realmente le hace feliz. 

Ese es su deseo a partir de ahora. Hacer felices a los demás. Entre ellos, Georgette, la estanquera hipocondríaca o ‘El Hombre De Cristal’, un vecino que sólo ve el mundo a través de un cuadro de Renoir. Lo único que Amélie no es capaz de hacer es buscar su propia felicidad y así mostrar sus sentimientos al hombre que ama. Nino, un chico tan diferente como ella, que trabaja en una atracción de feria y también en un sex shop. Pero el destino siempre es quien decide, y ella no va a ser la excepción.


Intocable

La vida de Phillippe cambió radicalmente cuando un accidente le dejó parapléjico. Driss es un joven pobre pero con unas inmensas ganas de vivir. Busca trabajo, justo ahora que acaba de salir de la cárcel. Phillippe contrata a Driss para que sea su asistente personal y la relación que entre ellos se crea consigue cambiar a ambos.

Para el primero, la vida vuelve a tener color y para el segundo, la vida vuelve a ser vida. Esa capacidad de superación incluso cuando crees que no puedes más y una increíble BSO han hecho de esta película una gran oda a la vida, haciendo a sus protagonistas, intocables.


Rocky Balboa


La saga de Rocky siempre ha sido conocida por ser inspiradora y estar plagada de referencias a la superación. Sin embargo, es en su sexta entrega donde podemos ver al retirado boxeador buscando su propia felicidad. Su vida ha cambiado mucho y ha perdido cosas de muchísimo valor. Pero quiere volver al ring, en un último combate para deshacerse del dolor que siente.

Con la edad que tiene y sus problemas de salud, vemos que le deniegan su licencia de boxeador. En un discurso motivador sobre la búsqueda de la felicidad, vemos a un Rocky Balboa dispuesto a sacrificarlo todo para encontrar su camino. Porque la felicidad a veces hay que buscarla. A veces hay que pelear por ella. No aparece por arte de magia. Porque el mundo no es todo alegría y color.


Big Fish


Esta película dirigida por Tim Burton se centra en la relación entre un padre y un hijo. Lo novedoso es que lo hace a través de las historias que ha contado el padre a lo largo de toda su vida, que parecen fascinar a todo el mundo excepto al hijo. Pero en el momento en el que la vida de su padre está a punto de terminar, el hijo se embarca en un viaje para descubrir qué hay de verdad en esos cuentos.

La mezcla entre realidad y fantasía es el hilo conductor de esta historia, que resulta ser un canto a la vida y al optimismo. Pese a las dificultades, el padre a lo largo de su vida no se rinde en ningún momento, y además consigue hacer mejor la vida de otros personajes que conoce. Su carácter es alegre, y parte de ese positivismo se ve reflejado en cómo cuenta las anécdotas de su vida. En cambio, su hijo tiene una visión más realista de los acontecimientos, y por esto sus personalidades chocan.


El tono optimista de la película al narrar los hechos contrasta con los temas tan duros que toca en algunos casos (como la enfermedad y la muerte), y el mensaje final es muy emotivo. La banda sonora de Danny Elfman refleja todos estos sentimientos, en un tono muy acorde al de la película.



martes, 23 de febrero de 2016

Hugo Silva y su referencia a Sérpico en 'El Ministerio del Tiempo'

La ficción de TVE sigue haciendo referencias al cine, una de las facetas más positivas de la serie. Con el comienzo de esta segunda temporada, 'El Ministerio del Tiempo' está ganando nuevos adeptos y manteniendo también a los que ya se unieron.

Pero ahora tenemos un cambio de protagonista, entrando en escena el actor Hugo Silva. Para esta serie, hará el papel de un detective experto en infiltrarse en las bandas callejeras. Viene de finales de los 70, principios de los 80, persiguiendo a un asesino en serie de mujeres.

Lo más gracioso de todo es su nombre. Le apodan 'Pacino' porque se parece mucho al personaje que hizo en su día Al Pacino, 'Sérpico'. Es muy posible que muchas personas no sepan quién es o tampoco hayan visto dicho film. Al igual que realizan 'Los archivos del Ministerio' explicando el trozo de historia en que se basa dicho capítulo, desde aquí haremos lo mismo pero con el policía Frank Sérpico.


¿Quién es Sérpico? Bien, vamos a situarnos en el tiempo. En el año 1973, el director Sidney Lunet estrenaba la película con el mismo nombre. El film está basado en hechos reales, donde el agente de policía Frank Sérpico había destapado una extensa corrupción que afectaba a todo el departamento de policía, en Nueva York.

Por supuesto, esto hizo que se ganara enemigos dentro del cuerpo de policía. De esta manera, Sérpico no solo tenía que vigilar a los delincuentes que tenía enfrente, sino también a sus propios compañeros.

El actor Al Pacino es quien interpreta a este detective honrado. Esta cinta se aleja mucho de las típicas películas de policías, donde sabes quiénes son los buenos y los malos. Aquí deja a un lado ese tipo de separación y lo plantea todo de una forma más realista. Hay momentos en que se parece más a un documental biográfico que a un film de policías.

Sin entrar en muchos detalles, lo más acertado es la interpretación de Al Pacino, que justo el año anterior había sido estrenada la película 'El Padrino'. Estuvo también nominado al Oscar como Mejor Actor por su interpretación tan fiel como Sérpico, y las distintas facetas de su vida.



Volviendo al 'Ministerio', la serie de Javier Olivares presenta a este nuevo personaje, un claro guiño a a la película antes mencionada. Ya no es solo su apariencia, sino también su experiencia en infiltración de bandas y búsqueda de drogas. Eran las mismas tareas que desempeñaba Sérpico cuando era detective en Nueva York.

Todo parece indicar que este nuevo Pacino, bajo la apariencia de Hugo Silva, seguirá durante todo lo que queda de la temporada, ante la ausencia de Julián. Está claro el gran acierto de los guionistas con estas referencias al mundo del cine y su cultura.

Izquierda: Al Pacino. Derecha: Hugo Silva.



jueves, 4 de febrero de 2016

Crítica de 'Pesadillas (Goosebumps)'


El protagonista de la película es Zach (Dylan Minnette, Prisioneros), un adolescente que se muda de Nueva York a un pequeño pueblo. Al principio no parece entusiasmarle demasiado la idea, hasta que conoce a su misteriosa vecina Hannah (Odeya Rush, La extraña vida de Timothy Green). Entonces descubrirá que el padre de Hannah es R.L. Stine (Jack Black), el escritor de la famosa serie de libros juveniles de Pesadillas. Lo que Zach ignora es que Stine oculta un gran secreto: que las malvadas criaturas de sus historias son reales y permanecen encerradas en los libros. Todo va bien hasta que accidentalmente abren uno de los libros ocasionando la liberación de las criaturas. (Tráiler)

Todos en nuestra más tierna infancia hemos leído los libros y visto la famosa serie de televisión Pesadillas, y no nos podemos quitar de la cabeza la sintonía de la serie. Es de esas series que no envejecen demasiado bien, pero para los que ya tenemos una edad, la recordamos con mucha nostalgia. Lo curioso de la serie de televisión era que el propio R. L. Stine aparecía en los episodios presentando las historias. Pero aquí no vamos a hablar de la serie, sino de la película que se centra en el escritor interpretado por Jack Black.

La película comienza como cualquier otra del género juvenil. Chico nuevo llega al pueblo, conoce a la vecina de al lado y a su padre excéntrico, hasta que finalmente las cosas se descontrolan. Por eso respira cierto aire a cine familiar que recuerda a otras películas como GremlinsJumanji, Noche en el museo, o Los viajes de Gulliver, también protagonizada por Jack Black, quien se vuelve a poner bajo la dirección de Rob Letterman. Pesadillas es todo un homenaje al cine de monstruos de los años 80. Encargado de la banda sonora tenemos al reconocido Danny Elfman, habitual colaborador de Tim Burton.

Slappy en La noche del muñeco viviente.
Es por esto que Pesadillas no conserva el toque de la serie de televisión, enfocándolo de una manera que vaya dirigido a otro tipo de público. Aunque de algún modo intenta rescatar algunos de sus personajes más emblemáticos, como Slappy, el muñeco viviente, o la máscara maldita. Por desgracia, salvo quizá los gnomos de jardín, el resto de personajes no tienen la apariencia que tenían en la serie, pero al menos Slappy es más parecido a como se ve en las portadas de los libros. Aunque la película tiene como premisa que todo es una venganza por parte de Slappy, dotado un un gran carisma que le hace colocarse como el líder de los monstruos. Así que la película no sigue ninguno de los libros, pero coge un poco de cada uno de ellos.

Por su parte, podemos decir que la película tiene un toque de humor gamberro, un humor simple, pero que funciona, en parte gracias a Jack Black, cuya interpretación es muy diferente de cuando Stine aparecía en la serie, pero también tiene su parte seria. Este es el motivo por el que esta película hay que verla sin ningún tipo de prejuicio, se disfrutará más, ya que no es una película pretenciosa, y su único fin es entretener al espectador.

La máscara maldita.
La peor parte se la llevan los efectos visuales, aunque es bien sabido que una película de este tipo no requiere un alto nivel como en otras producciones, pero hay cosas que no pueden pasarse por alto. Al menos la ambientación se puede perdonar. La historia transcurre en un típico pueblo americano en el que nunca pasa nada. Resumiendo, otro ejemplo más de cine fantástico que gustará tanto a niños como a los más adultos. Una película divertida con momentos tanto absurdos como delirantes, y otras tantas cosas inverosímiles. Por supuesto también es apta para los fans de los libros así como de la serie. Aunque también es cierto que al final la cosa se queda un poco en al aire y deja ver que posiblemente haya una segunda parte.

Jack Black y R. L. Stine.
Una de las escenas más curiosas de toda la película es el cameo del auténtico R. L. Stine. Lo peculiar de la escena es que se cruzan los dos personajes pero los papeles están invertidos. Pesadillas es la cuarta película basada en los libros de R. L. Stine tras La hora del terror: No lo pienses (2007), con Emily Osment y Tobin Bell, R.L. Stine's Mostly Ghostly (2008) y R.L. Stine's Monsterville: The Cabinet of Souls (2015).

Para terminar, vamos a recordar algunos de los mejores episodios de Pesadillas.

La máscara maldita: Parte 1 y Parte 2.
Terror en la biblioteca
El fantasma del auditorio
La Noche del Muñeco Viviente II
La noche del Muñeco Viviente III
Aventura espeluznante
La sonrisa de la muerte
Una noche en la torre del terror: Parte 1 y Parte 2.
El ataque del mutante: Parte 1 y Parte 2.
No bajes al sótano: Parte 1 y Parte 2.
Aliento de vampiro
Niñologia
Un día en Horrorlandia
El Juego de la Casa Embrujada
Cómo matar a un Monstruo
Susto en la Calle del Terror
El Hombre Lobo del Pantano de la Fiebre: Parte 1 y Parte 2.
Hay algo vivo
Pánico en el campamento: Parte 1 y Parte 2.
Los espantapájaros andan a medianoche

miércoles, 3 de febrero de 2016

Crítica de 'Creed. La leyenda de Rocky'



Estamos ante una de estas películas donde, antes de entrar a verla, estamos un poco divididos. Por un lado, sigue siendo la continuación de una saga, de toda una leyenda como es el personaje de Rocky Balboa. Tienes ganas de saber más sobre él.

Por otro, uno puede llegar a pensar si una séptima entrega era necesaria. Si esta nueva película todavía puede sorprenderte o la saga está ya tan magullada y vieja como el propio Stallone. Bueno, pues al final, el film no es ninguna de las dos cosas.

Quizás venga con la etiqueta de Rocky VII pero realmente es todo un spin-off, con elementos característicos de dicha saga, pero también los suyos propios. Es el comienzo de Creed, y no la continuación de Balboa. Esto último es su punto más fuerte, pero también el más débil.

Es cierto que tiene sus propios elementos, pero tan cercanos y tan reflejados en la primera entrega de Rocky, que hay momentos en que la película vive bajo su sombra. Ahí está el problema con Michael B. Jordan, que intenta parecerse demasiado a Stallone en su primer papel como el "potro italiano". Lo siento Jordan, pero Stallone solo habrá uno.

Rocky habría atravesado la pared
Estos momentos los podemos observar en todo el primer acto de la película y parte del segundo. Es cierto que la idea planteada sobre los inicios de Creed (de dónde viene, quién es, su intención de labrarse su propio nombre, etc) es un gran acierto y diferente a lo que fueron los inicios de Rocky. Pero llega un momento, en que esas dos líneas se entrecruzan y se asemejan demasiado.

Al guión le falta originalidad en ese sentido. Ya no es que esté haciendo un homenaje a esta saga tan mítica en la historia del cine, sino que se acerca demasiado a ella. Lo cual es peligroso porque entonces vienen las comparaciones.

Sin embargo, ya casi llegando al final del segundo acto, vemos lo que es un giro en cuanto a la trama. El problema de este giro, es que no te sorprende. Es decir, el film toma un rumbo distinto. Vemos primero la relación entre Bianca y Creed, que recuerda mucho a la que tuvieron Adrian y Rocky. Pero como hemos dicho antes, se intenta parecer tanto que es inevitable comparar las situaciones. Ni Jordan es Stallone, ni tampoco Tessa Thompson es Thalia Shire.

Ahora bien, todo esto luego queda en un segundo plano porque tenemos ese giro al que intenta llevarnos la película en su tramo final. Es más que correcto. Realmente este giro no intenta sorprenderte porque te lo van planteando poco a poco, lo vas viendo venir y sabes bien por dónde irá. El tema es que este elemento es único en Creed, y uno se llega a plantear el por qué no iniciaron con esta trama.

Empezar la película con todo esto y luego ir desarrollando poco a poco. Es la mejor parte que tiene Creed, pero todo va muy rápido porque te encuentras en el tercer acto y tienes que ir terminando con el gran combate. Ese cambio de trama, ese giro es quizás lo que no encaje. Quisieron que fuera tan parecida a Rocky, que perdieron su rumbo. Al final lo encuentran, muy cierto. Consiguen llevarlo por el buen camino y que el film tenga su propia personalidad. Lo único, que lo hicieron tarde.

Por supuesto, en toda esta trama tiene que ver mucho Sylvester Stallone. Vemos ahora a un Rocky distinto de las anteriores, más viejo. Está cansado, está abatido y sus combates ya son historias del pasado. Una historia gloriosa, una leyenda. Pero ya no volverán porque el tiempo y la edad nos pasa factura a todos.



Ya puedes ser tan fuerte como Balboa, tener su musculatura y su espíritu, pero el tiempo es implacable. No nos salvamos ninguno y es algo que, llegado un momento, todos lo aceptamos. Porque sabemos que es ley de vida. Muy posible que este cambio en el boxeador sea el motivo por la nominación de Stallone al Oscar como mejor actor de reparto.

Sin embargo, en mi opinión, no es la mejor interpretación de Stallone ni tampoco de Rocky Balboa. Tiene muy buenos momentos, sin lugar a dudas, pero su personaje tenía mucha más presencia en el anterior film. En Rocky Balboa (Rocky VI), lo vemos mucho más natural y más cercano. No hace el papel de mentor, pero sí el de una persona que conoce sus limitaciones por la edad.

Es posible que sea eso lo que le falle a Creed, el propio personaje de Balboa como mentor. En las anteriores, hemos visto los personajes de Mickey Goldmill, el propio Apollo Creed o incluso el preparador de este último, Tony Duke. Todos ellos los hemos podido ver en la saga de Rocky como mentores y preparadores. Cada uno, tenía tan mala leche como el anterior.

Mickey era tan viejo y cascarrabias como mal hablado. No paraba de maldecir y soltar tacos. Pero era su manera de ser y te enseñaba a través de su experiencia. Apollo Creed era lo más exigente que podías encontrar. Nunca estaba satisfecho, siempre pedía más. Hasta que no llegaras adonde llegaba él, no dejaba de machacarte. Tony Duke, el mánager de Apollo, era también su mejor complemento porque tenía muchos rasgos de Mickey. Sus frases durante los combates, sus consejos son cosas que siempre quedará en nuestro recuerdo.

Balboa se aleja de todo esto, le falta esa garra que tenían los demás. Podemos decir que es más blando, y lo más acertado hubiera sido meter a un nuevo personaje que lo complementara. Un nuevo Duke que tuviera lo que le falta a Rocky como entrenador.

Pese a todo lo anterior, la película de Creed tiene muchas cosas que son simplemente geniales. Los montajes de los combates con su plano secuencia es algo hecho de forma tan magistral, que te sumerge en la propia mente del boxeador. Está todo tan bien llevado, tanto la dirección como la fotografía, que es una de sus mayores virtudes. Una película más que recomendada para los iniciados en el mundo de la dirección.



Destacar también, el gran trabajo que ha hecho Ludwig Goransson con la banda sonora. Es cierto que algunas canciones, son las mismas piezas que hizo Bill Conti en su día. Pero también ha sabido sacar las suyas propias, tan motivadoras y tan llenas de energía como las del propio Conti. No es fácil de hacer, no es sencillo conseguirlo, pero Goransson lo ha hecho.

La saga de Rocky siempre ha sido característica por su increíble BSO. Tanto las canciones que han hecho Survivor o John Cafferty para la saga, como la famosa Gonna Fly Now de Conti. Esta última todavía se sigue usando en muchos gimnasios, pese al paso de los años. Quien sabe si la canción de If I Fight, You Fight de Goransson conseguirá lo mismo. El tiempo lo dirá.


En conclusión, la película es muy recomendable y quizás sea de lo mejor que podamos ver este 2016. Por supuesto, esta totalmente dirigido a los fans de la saga Rocky. Si no has visto las anteriores, muchos detalles se te pueden escapar o no entender ciertas escenas, porque están pensadas para todos los que hemos recorrido este largo camino en la vida de Rocky Balboa.

Igualmente, sigue siendo espectacular y cautivadora. La leyenda de Rocky ya ha pasado y siempre estará ahí, en nuestra memoria y nuestros corazones. Ahora le toca a Creed labrarse su propia leyenda.